Diarios Íntimos del Señor de los Anillos: Parte 12

4 03 2008

 

El diario secreto de Gollum

Día Uno

Asistí a la Junta de Hobbitófilos Pervertidos Anónimos en las Montañas Nubladas sólo para descubrir que era una trampa tendida por Sauron.

Estúpido Sauron.

Día Cinco

Los orcos me hicieron prisiinero en Barad-Dur. Me obligan a ver “Flipper” una y otra vez hasta que me rinda y les diga dónde está el Anillo. Malditos métodos de tortura refinados por milenios. No me rendiré. Permaneceré fuerte.

Día Seis

Los Orcos cambiaron a exhibiciones contínuas de “Aulas peligrosas”. No lo pude afrontar. Les dije dónde está el Anillo.

Día Ocho

Escapé de Mordor. Llegué a la Comarca. Estoy muy decepcionado por que el las últimas semanas nadie ha respondido a mi anuncio personal del Semanario de la Comarca. “Criatura desdentada, fétida y verdosa BUSCA hobbit ojiazul de cabello rizado. Debe disfrutar arrastrarse em la oscuridad, gustarle las joyas y referirse a sí mismo en tercera persona. No fumadores.”

Día Diez

Finalmente encontré al Portador del Anillo en Rivendell, pero no me le puedo acercar ya que constantemente es casi ahogado en la bañera por su voluminoso compañero, y he desarrollado un temor al agua luego de ser obligado a ver la película del delfín 300 veces.

Ugh. Fresas. Odio las fresas.

Día Once

Mi intento de infiltrarme en el Colcilio de Elrond disfrazado de adorno de jardín no funcionó. El desgradable Glorfindel me almacenó en el desván, donde estuve atrapado por horas mientras Elron se probaba todos los vestidos de Arwen frente al espejo, mientras musitaba algo acerca de que después de todo Legolas no era el más guapo. Añoro los tiempos de antaño, cuando los hombres eran hombres y los enanos eran enanos, y los elfos se ponían calzones. Aunque habrá que decir algo sobre el conjunto de botas y falda de Legolas.

Día Trece

Dejé Rivendell, siguiendo a la Comunidad. Le envié a Elrond una carta anónima diciéndole que el morado no va con su complexión. Espero escuchar gritos de ira todo el camino hasta el Paso de Rohan.

Día Quince

No puedo creer que los hombres sigan usando el viejo truco de ‘Soplar el Cuerno de Gondor’ para ligar. Recuerdo cuando el Senescal cambió el plan original de tener el Xilófono de Gondor por ese cuerno. No sé por qué.

Pobre del Heredero de Isuldur, que no tiene Cuerno de Gondor (y los hobbits no mostraron interés por su colección de barbas) ya que obviamente le gusta Frodo. Sam lo matará si intenta algo.

Día Treinta

Muy frío en la cima del Caradhras. Todos quieren cargar a Frodo para subir la montaña. Nadie me quiere cargar a mí para subir la montaña.

Me escondí en la mochila de Legolas, pero el movimiento excesivo me hizo daño en el estómago. Vomité sobre la colección elfica de productos para el cuidado del cabello. Espero que no lo note.

Día Treinta y uno

Muy oscuro en las Minas de Moria. Malo para la persecución. He seguido los fuertes quejidos de Legolas sobre el estado de su mochila y de cómo la humedad del aire de Moria es mala para su piel. Gandalf le pegó un chicle en el pelo mientras no estaba viendo. Me agrada Gandalf. Siempre tiene chicle.

Día Teinta y tres

Me encontré con el Balrog en un elegantemente decorado departamento de soltero subterráneo. El Balrog está muy abatido. Sigue queriendo a Gandalf. Le dije que lo mejor era hablarlo, explicarle a Gandalf que aunque son dos personas extremadamente diferentes, con sistemas de valores y estilos de vida completamente opuestos, no existen reglas para el romance. El Balrog dijo que sonaba como basura New Age. Le dije al Balrog que saliera de la Segunda Edad y comenzara a vivir en el presente.

Día Treinta y cuatro

La conversación Balrog-Gandalf no funcionó tan bien como esperaba, resultando en la muerte de ambos. Tal vez yo no sirva para cupido después de todo.

Espié y observé cómo se achuchaban los Hobbits sobre las rocas. Nadie nunca me quiere achucvhar a mí, sólo por que estoy cubierto de babas, qué injusto. Gimli no es tan galán pero de todos modos Boromir le da sus abrazotes.

Día Treinta y seis

En Lothlorien. Mi intento de alejar a los Hobbits Indistinguibles de Respaldo del Portador del Anillo poniendo zanahorias cerca fue arruinado cuando Legolas encontró las zanahorias y las usó para hacerse una mascarilla. Aragorn le dijo que le avergonzaba que lo vieran con él teniendo la cara llega de zanahoria. Legolas le dijo que él no se veía más joven. Aragorn señaló que tampoco se veía más viejo.

Día Treinta y nueve

Nadie me echa ojitos. No lo puedo afrontar. Me voy a acosar al Portador del Anillo en Mordor. Quizá después de que le arranque el dedo de un mordisco y le robe el Anillo, le agradaría salir a cenar conmigo. Sólo tengo que pensar cómo deshacerme de Sam primero.

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