Diarios Íntimos del Señor de los Anillos: Parte 13

4 03 2008

El diario secreto de Arwen Undomiel

Día Uno

Corté con Aragorn hoy. Insistía en darme una pipa de plastilina y un par de calzones de niño cuando le pedí específicamente un camisón. Lo eché de Rivendell.

Día Dos

Aburrida y solitaria. Me arrepiento de haber corrido a Aragorn. ¿Y qué si quería que me pusiera una peluca rizada y anduviera de rodillas en los momentos íntimos? Estoy seguro de que otros humanos tienen costumbres igual de raras. Ojalá me interesaran los hombres Elfos, pero desde la debacle de Glorfindel en la Segunda Edad cuando me acusó de copiarle el peinado he renunciado a los de mi propia raza.

Día Tres

Alguien se ha estado ptobando mis vestidos otra vez. Están todos estirados y deformes, en especial el morado.

Día Seis

Legolas se enfadó conmigo cuando lo acusé de probarse mis vestidos. Dice que he atentado contra su masculinidad. ¿Qué masculinidad?

Día Once

Legolas sigue enfadado. Dice que los otros elfos se burlan de él desde el incidente de los vestidos. Dice que ya no lo toman en serio como hombre. Seguro ya se olvidó cuando Papi lo llamó “el elfo mas gay que jamás haya habitado la Tierra Media” en el último Concilio. O quizá no le entendió; es terriblemente guapo, pero no muy brillante.

Día Trece

Muy, muy, muy aburrida. Quizá me vaya de Rivendell a buscar aventuras, o de compras.

Día Diecisiete

Fuí a Bree. Le preunté a Mantecona si había visto a Aragorn últimamente. Mantecona dijo, “¿quien, el hobbitófilo pervertido?” le dije que seguramente estaba pensando en otro Aragorn hijo de Arathorn. Dijo “el sujeto de ‘aún no soy rey’, ¿verdad?” No le contesté; algunas personas no merecen mi conversación.

Día Dieciocho

He estado siguiendo a Aragorn por dos días. Nunca había visto hobbits de cerca antes. De pronto el asunto de la peluca rizada tiene sentido. Muy molesta. Fuego Lento.

Día Veinte

¿Acaso nunca jamás se lava el pelo cuando no estoy?

Día Veinticuatro

Es oficial. Aragorn es un completo hobbitófilo pervertiro. Obviamente le gusta el hobbit de los ojos azules llamado Frodo. Sam lo matará si intenta algo.

Día Veinticinco

Acorralé a Sam mientras buscaba hierbas. Le expliqué exactamente cómo era posible matar a un humano de forma instantánea y silenciosa usando sólo un tenedor y una banda de goma. Le dí la vuelta, le dí un empujoncito en dirección a Aragorn… pero nada. “¡Pero lo necesitamos para que proteja a Frodo, dama Elfica rara!”

Hobbit imbécil, no tengo nada de paciencia.

Día Veintiseis

Finalmente decidí hacerme cargo de Aragorn yo misma; estaba a punto de rebanarle la garganta cuando me distrajeron los lamentos del Portador del Anillo. Decidí hacer enojar a Aragorn secuestrando al mini héroe y llevándomelo a un largo paseo en pony.

El pequeño hobbit sí que es adorable, el maldito.

No puedo creer que me estoy muriendo por ese hobbit. Me repito a mí misma: “Estás apartada, princesa elfa. Estás apartada, princesa elfa”. Especialmente no puedo creer que me esté muriendo por este hobbit verdoso y medio muerto.

Día Veintisiete

Perseguida por los Espectros del Anillo. Qué tedioso. Parto a Rivendell.

Día Veintinueve

Bueno, realmente. Ni me le puedo acercar al Portador del Anillo, pues Sam siempre está ahí. Además, encontré a Aragorn espiando en el cuarto de los hobbits. Dijo que estaba buscando un fragmento de Narsil que se le había perdido.

Día Treinta

Los Hobbits son una lata. El personal de la cocina se queja de que se les acabaron las zanahorias. El personal de los baños se queja de que se les acabaron las burbujas con aroma a Fresa. Legolas se queja de que yo quiera ir al Concilio, pues él ya no sería el más bonito. Obviamente mi papi está muy tenso. Ayer me preguntó molesto si yo pensaba que le iba bien el morado. Le dije que por supuesto que no, obviamente está chocheando.

Día Treintaydos

Me pasé todo el día luciendo hermosa en el puente hasta que llegó Aragorn. Lo acusé a quemarropa de ser un hobbitófilo. Me dijo que Isuldur había sido un hobbitófilo pervertido, y que él sólo intentaba construír su carrera de manera similar. Le dije: “Eres el heredero de Isildur, no Isildur en sí”. A lo que me contestó “Si tan sólo fueras más bajita y tuvieras los pies más grandes”

Día Cuarenta

Vaya noche la que pasé con Gimli. ¡Esas barbas! ¡Esa hacha! Estoy pilladísima. Se acabaron los Hobbits para mí, ahora sólo me importan los enanos. Bien, quizá vaya por última vez a ver a Sam darle su baño a Frodo. Después de todo, no saqué esa llave del baño de la bolsa de Aragorn para nada.

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